EL OFICIO DE CREAR

RAÚL DEL CHANO

La precisión como lenguaje

Descubra el proceso artesanal que se esconde detrás de las piezas que ha desarrollado en exclusiva Raúl del Chano para los escaparates Suarez de primavera/verano 2026.

Para la temporada Primavera/Verano 2026, en Suarez invitamos al artesano Raúl del Chano a desarrollar una propuesta exclusiva para nuestros escaparates, dentro del proyecto El oficio de crear. Una colaboración que nace del encuentro entre dos universos unidos por una misma sensibilidad: el valor del oficio, el respeto por la materia y la importancia del tiempo en el proceso creativo.

Desde el valle de Olba, Raúl desarrolla una práctica profundamente ligada al territorio y a la memoria. Su trabajo parte de una relación íntima con la naturaleza y con los oficios tradicionales de la cestería, donde el gesto manual y la experiencia acumulada se convierten en lenguaje.

“Mi universo creativo nace del territorio donde vivo actualmente… Este lugar es el origen de todo”, explica el Raúl. Una afirmación que atraviesa toda su obra y que se traduce en piezas construidas desde la honestidad del material y la precisión del gesto.

Para Suarez, Raúl ha creado una serie de tapices que reinterpretan el paisaje emocional del verano en Teruel. El blanco del mimbre, el verde de la ribera, el azul del cielo o los tonos del trigo y las amapolas se transforman en una composición tejida que evoca una naturaleza construida a través de la fibra.

El proceso de creación parte del trabajo con mimbre blanco sin piel, seleccionado y tratado siguiendo técnicas tradicionales que respetan los tiempos del material. Sobre estructuras de hierro forjado, las fibras se entrelazan y se tensan generando volumen, ritmo y contraste entre ligereza y solidez. A este trabajo estructural se suma el color, aplicado como gesto contemporáneo.

En esta colaboración, ese principio se hace especialmente presente. Cada tapiz no solo construye una imagen, sino también una atmósfera.

El hierro, elemento central en su obra, actúa como base estructural y como homenaje a la fortaleza de quienes habitaron históricamente este territorio. El mimbre, por su parte, aporta la dimensión orgánica, la memoria vegetal y la fragilidad controlada del gesto artesanal.

En el contexto de los escaparates de Suarez, estas piezas dialogan con la joyería desde la textura, la luz y la presencia. No buscan imponerse, sino acompañar, creando un espacio donde la mirada transita entre lo natural y lo preciso, entre lo artesanal y lo esencial.


Una idea que conecta de forma directa con la visión de Suarez y con la voluntad de reivindicar el oficio como un lenguaje contemporáneo del lujo.

En esta colaboración, el paisaje se convierte en precisión, la precisión en forma, y la forma en una experiencia silenciosa donde joyería y artesanía comparten un mismo territorio: el del valor de lo hecho a mano.